Cómo hidratar el pelo seco es una de las preguntas que más nos persiguen, pero debemos entender que el cuidado del cabello debe realizarse durante todo el año, y no solo cuando el verano hace estragos en nuestra melena.
Un cabello seco requiere mucha atención y una hidratación adecuada. Al principio podemos pensar que nuestro pelo no volverá a ser el mismo, pero tengo buenas noticias: ¡sí volverá! Y te ayudaremos a lograrlo.
En este artículo responderemos todas tus dudas sobre el pelo seco y te contaremos qué hacer para cuidarlo.
El cabello seco y sin brillo suele ser consecuencia del uso excesivo de calor, ya sea por el secador, la plancha o incluso por largas jornadas bajo el sol. Este daño también se lo podemos atribuir al uso de productos inadecuados que provocan la pérdida de los aceites naturales del cabello.
Ahora, si nos preguntamos el ¿por qué? La realidad es que son muchas las causas que pueden influir, desde factores externos hasta factores internos relacionados con nuestro propio cuerpo. Por ello, es fundamental detectar la causa para poder darle la solución adecuada.
Algunas de las causas más comunes son:
2. Rayos UV: Otro factor que reseca el cabello son los rayos ultravioleta del sol, que no solo aclaran el tono natural, sino que también reducen la hidratación.
3. Lavados frecuentes y procesos químicos: Lavar el cabello en exceso elimina los aceites naturales, lo que provoca sequedad. A esto se suman los procesos químicos como el tinte y el decolorante, que son grandes responsables de los daños capilares.
4. La edad y las hormonas: Con el paso del tiempo, la producción de aceites naturales del cuero cabelludo disminuye, lo que genera un pelo más seco, opaco y quebradizo. Los cambios hormonales como los asociados a la menopausia intensifican este proceso, afectando la textura y vitalidad del cabello.
El cuidado del cabello es fundamental para mantenerlo sano, fuerte y con un aspecto radiante. Sin embargo, ¿sabemos identificar cuándo el cabello está seco o deshidratado? Muchas veces no logramos diferenciarlo, pero existen características que nos ayudarán a identificarlo:
¿Pelo seco o pelo deshidratado? Sus diferencias:
Cabello seco:
El cabello luce seco cuando no produce suficiente sebo, que es el aceite natural que protege el cabello y le da brillo. Este tipo de cabello tiene poca hidratación, lo que lo vuelve frágil.
Características:
- Textura áspera: el pelo se siente rugoso y sin suavidad.
- Opaco: la falta de sebo hace que el cabello luzca apagado y sin brillo.
- Puntas abiertas: es común encontrar cabello seco con puntas abiertas y quebradizas.
Cabello deshidratado:
El cabello deshidratado es una condición temporal, causada por la ausencia de agua en la estructura capilar. Esto puede deberse al exceso de sol, el uso de herramientas de calor, productos químicos agresivos o un mal cuidado del cabello.
Características:
- Aspecto apagado: falta de brillo debido a la ausencia de humedad.
- Sensación de rigidez: el cabello se vuelve difícil de manejar.
- Electricidad estática: más propenso a encresparse por la falta de humedad.
- Cabello poroso: absorbe la humedad del ambiente con facilidad, volviéndose más frágil.
¿Notas tu pelo seco y sin brillo y no sabes qué hacer? ¡No te preocupes! No hace falta gastar una fortuna en tratamientos de peluquería para recuperar una melena sana y bonita. Muchas veces, el secreto está en aprender a cuidar el cabello con constancia y en elegir los productos adecuados para tu tipo de pelo.
Con unos sencillos pasos y utilizando ingredientes que probablemente ya tengas en casa o que puedes conseguir fácilmente en Clarel, es posible devolver a tu melena la hidratación, suavidad y luminosidad que tanto deseas.
Un lavado correcto puede marcar la diferencia en nuestro pelo. Usa un shampoo suave, prestando atención a sus ingredientes. Intenta optar por productos sin sulfatos, que limpien sin resecar. Además, procura que contengan ingredientes nutritivos como glicerina, aloe vera o ácido hialurónico.
Al aplicar el shampoo, masajea el cuero cabelludo con la yema de los dedos. Esto ayuda a estimular la circulación y a eliminar la suciedad acumulada en el cabello.
En lugar de usar acondicionador, se recomienda aplicar una mascarilla hidratante que contenga humectantes como aloe vera, glicerina o aceites naturales (coco, argán, jojoba). Déjala actuar 15-20 minutos para obtener mejores resultados.
Como tercer paso, puedes seguir el consejo de María Baras, que sugiere aplicar un aceite especial sobre el cabello húmedo después de la mascarilla. Esto ayuda a sellar la hidratación y a mantener el cabello suave y brillante.
Además del lavado y el acondicionador habituales, tu cabello necesita una hidratación profunda para mantenerse saludable y radiante. Las rutinas de hidratación profunda son clave para reparar la fibra capilar y devolverle elasticidad.
Algunas de estas rutinas incluyen:
1. Mascarilla hidratante semanal: Aplica de medios a puntas después del lavado y déjala actuar mínimo 15-20 minutos. Para potenciar los resultados, se recomienda cubrir el cabello con un gorro térmico.
2. Tratamiento nocturno: Este es un truco de oro que marcará la diferencia. Dejar la mascarilla toda la noche y lavar al día siguiente con abundante agua permite que el producto actúe por más tiempo y aproveche el proceso natural de regeneración celular del cuerpo, logrando mejores resultados.
3. Sérums sin aclarado: Son perfectos para sellar la hidratación tras el lavado, controlar el encrespamiento y proteger el cabello de agresiones externas como el calor, la humedad o la contaminación. Además, dejan la melena más suave, brillante y fácil de peinar durante todo el día.
¿Tu cabello se ve seco, áspero o sin vida? Muchas veces no basta con un buen champú y acondicionador: el pelo necesita un extra de cuidados para mantenerse sano, brillante y flexible.
Los tratamientos de hidratación son la clave para devolverle la suavidad, reparar la fibra capilar y protegerla de la sequedad causada por el sol, el calor de las planchas o incluso los cambios de clima.
Si notas tu melena seca o sin brillo, la hidratación casera puede ser una gran aliada. Existen varias opciones que puedes aplicar fácilmente:
- Mascarillas caseras con ingredientes como aguacate, miel, aloe vera o yogur.
- Aceites naturales (coco, argán, oliva) aplicados de medios a puntas para sellar la humedad.
- Método prelavado (pre-poo): usar aceites o acondicionadores antes de lavar el pelo para evitar que el champú reseque demasiado.
¿Qué necesita tu cabello hidratación o nutrición? Capaz al hacer la pregunta te cuestiones y hasta dudes en responder porque si bien a veces no le damos la importancia que se merece a estos conceptos, es importante diferenciarlos.
Si ante la pregunta no sabes que responder te diremos la diferencia de cada una:
- Hidratar significa devolver agua al pelo, lo que ayuda a evitar la sequedad, el frizz y la falta de movimiento. Se logra con mascarillas y productos a base de aloe vera, ácido hialurónico o glicerina.
- Nutrir consiste en aportar lípidos y aceites que refuercen la fibra capilar. Así se combate la opacidad, la fragilidad y las puntas abiertas. Ingredientes como la manteca de karité o el aceite de argán son perfectos para ello.
En caso que necesites un tratamiento nutritivo te recomendamos realizar mascarillas por más de 15 minutos con productos que contengan aceite de argán o aceite de oliva lo puedes realizar antes del lavado sino mascarillas comerciales que ayuden a la nutrición de tu melena.
Además de un cabello hidratado, muchas deseamos un cabello sin frizz. Este suele aparecer con mayor abundancia, incluso al peinarlo de manera diferente. Aunque los productos anti-frizz pueden ayudar, existen otras prácticas que podemos poner en marcha para prevenir su aparición o tener mayor control sobre nuestro cabello:
- Lavar el cabello con agua fría: el agua caliente daña las fibras capilares y el agua tibia puede resecar el cabello. La mejor opción es lavarlo con agua fría.
- Controlar el secado del cabello: frotarlo produce electricidad estática, lo que genera más frizz. Tampoco se recomienda secarlo con aire muy caliente. Lo ideal es secar cuidadosamente con una toalla de microfibra y con suavidad.
- Evitar lavar el cabello todos los días: el cabello necesita de sus aceites naturales para mantener el cuero cabelludo saludable y la fibra capilar protegida.
- Usar fundas de satén: a diferencia del algodón, el satén no absorbe la humedad natural del pelo ni genera tanta fricción durante la noche. Esto significa que al despertar tu melena se verá más suave, con menos enredos y con un brillo más natural.
El cabello teñido o decolorado necesita cuidados extra, ya que los procesos químicos suelen debilitar la fibra capilar, dejándola más porosa, seca y con tendencia a la rotura. Para mantener el color vibrante y la melena sana, la hidratación se convierte en tu mejor aliada.
Algunas recomendaciones clave son:
- Mascarillas específicas: utiliza productos diseñados para cabellos teñidos que aporten hidratación profunda y protejan el pigmento.
- Aceites nutritivos: el argán, coco o jojoba ayudan a sellar la cutícula y devolver suavidad.
- Tratamientos profesionales: como la keratina, el botox capilar o tratamientos con proteínas, que reparan desde dentro.
- Rutina sin sulfatos: opta por champús suaves que no arrastren el color ni resequen el cabello.
- Protección térmica: antes de usar planchas o secadores, aplica un protector térmico para evitar daños adicionales.
Mantener el cabello hidratado no se trata solo de aplicar mascarillas o productos de vez en cuando, sino también de cuidar los hábitos diarios y establecer una rutina constante. De esta forma, el pelo conserva mejor la suavidad, el brillo y la elasticidad.
- Lava con agua templada o fría: el agua muy caliente abre la cutícula del pelo y provoca mayor sequedad.
- Usa un champú suave: evita fórmulas agresivas con sulfatos fuertes, ya que eliminan los aceites naturales del cabello.
- Aplica acondicionador en cada lavado: sella la hidratación y ayuda a desenredar sin romper el cabello.
- Reduce el uso de calor: planchas, secadores y rizadores resecan el cabello. Siempre que los uses, aplica un protector térmico.
- Protege al dormir: utiliza fundas de satén o seda para evitar frizz y la pérdida de hidratación durante la noche.
La frecuencia depende de tu tipo de cabello y de los daños previos:
- Cabello seco o rizado: una mascarilla hidratante 1 o 2 veces por semana.
- Cabello normal: basta con un tratamiento profundo cada 10-15 días.
- Cabello teñido o decolorado: lo ideal es hidratar al menos 1 vez por semana para compensar la pérdida de agua causada por químicos.